martes, noviembre 13, 2007

Una noche más

Se viste como todas las noches, maquilla sus ojos, que muy a pesar de lo pensado solo llevan 19 años a cuestas, mucho color en los labios, el pelo alborotado, así les gusta, me lo dijo Juan.
Será agotador piensa, sábado por la noche, muchos clientes, todos indeseables; la noche es fría -6ºC, pero ella no puede ir muy cubierta, camino al club empieza a mentalizarse como cada noche, cada día es uno menos que paso lejos de mi hija, de mi familia y sonrie, dos añitos y tan lejos en tierras perdidas...

Juan en la puerta, siempre contabiliza la hora, mientras más mejor, menos le deberé. El lugar es recargado, luces de neón con variadas formas, humo de tabaco,olor a alcohol, suspiros ahogados por la música, un ligero sabor a sudor rancio en el aire.
Ya había clientes esperando, siempre los hay, y la noche recién empieza dijo.

Una serie de movimientos mecánicos, ella podía verse tumbada sobre la cama, con aquel hombre asqueroso encima, pero no sentía, había aprendido a disociar la mente del cuerpo, aunque un golpe podía sacarla del limbo, y esta fue la ocasión, uno muy fuerte en la boca del estómago deja menos marcas, esta no siente, es como un perro.
La puerta se cerró y alejó la risa burlona, así transcurrió la noche, el turno terminó y salió sin saber como, a un restaurante de carrretera, el de siempre, y sacando lo poco que le dió el chulo, me pidió un ron con cola y algo para picar, cruzamos las miradas y solo me devolvió un suspiro, muchos la miraban y comentaban, ella lo sabia, lo del plato desaparecía casi al mismo tiempo que los cigarrillos, parecían evaporarse en sus labios y no tuvo más remedio que comprar otra cajetilla, al cruzar la estancia rumbo a la máquina dispensadora la vieron unos clientes de la madrugada, aquella donde ellos pierden los nombres.
Ella va casi corriendo a su banco, pero no puede escapar, el gordo grasiento la aborda, macerado en agua ardiente, con la mirada un tanto perdida le pide que los acompañe, pero ella desiste, yo no puedo evitar la ira, nuevamente me siento espectadora en este inmundo teatro, ella responde con firmeza, mi turno terminó, el la coge del brazo, me muerdo los labios, sé que no es asunto mío y que seguro terminaría perdiendo, pero como ser humano me siento triste y atada, luego de un rato de insistencia y de recordarle su naturaleza, el la deja, ella tapa un poco su rostro y veo como las lágrimas caen sobre el plato, el rimel pegosteado se corre un poco, su mirada negra como la noche más oscura, deja notar el dolor de la humillación, no termina la comida, recoge los billetes arrugados que tenía sobre la barra, levanta la cara y me dice adiós.

La veo caminar pesadamente, arrastrando un poco los pies, fuera aclara, le toca dormir, callar los gritos en su cabeza, limpiar con jabón las heridas del alma, espera oír a su niña, cree poder verla sino fuera por esa luz tan fuerte que casi la ciega, es tan blanca; permanece inmóvil a pesar del ruido infernal del camión, ella casi puede verla, se dirige a mí piensa...

7 comentarios:

Dinorider d'Andoandor dijo...

dura manera de ganarse la vida, si acaso no es más bien perdérserla

digler dijo...

que historia tran triste y proxima al mismo tiempo

como dice dinorider, que terrible manera de desperdiciar la vida

ojalá ese contacto con la sordidez humana no contamine tu alma

Escarlata Mix dijo...

Duro en realidad. Las damas de la noche la pasan mal muchas veces. Que mundo más desagradable. Y lo hace por que tiene una niña, que es lo más triste.
Buena historia... Saludos.

TRuLy dijo...



Que triste historia :(

Las cosas que hay que soportar a veces....

Amorexia dijo...

No vale la vida ganarsela así! Excelente historia, nada raro por acá.

Cuando pasas por un poco de tristeza?

Saludos desde mi hora mas oscura.

METIS dijo...

quizas ahora si podra dormir tranquila sin que la cabeza la torture con recuerdos de si vida diaria...

ElCortaVenas dijo...

-Esta bien logrado...Hace meses que no dejo un comentario en ningun blog. Le digo

-Dejalo pues.

- Me estas dando permiso?. respondo con una sonrisa burlona... y ella sentada desde la cama y con torta de chocolate que rebalsa de su boca me dice que SI.

Y entonces me rio aun mas, y escribo estas lineas para decirte Cinder, que tu historia me sabe a esa linda cancion de Manu Chao y su Me Llaman Calle, y luego el Raez, peruanisimo él me recuerda que estas en el gelido extranjero extrañando quizas esta gris ciudad.

Saludos Cortavenezcos....


Hace mucho que no escribia eso.