Aquí en este nuevo lugar, mil lenguas, y a veces no puedo terminar de entenderlos y claro, ellos tampoco me comprenden.
Pero hay cosas que son universales, como la cara de cansancio luego de una jornada ardua, más de lo debido.
Veía a un compañero barriendo el aparcamiento por órdenes del jefe, son dos muy grandes, el primero esta a la entrada del establecimiento y el otro cruzando una carretera al frente; aquel día hacía mucho frío, recuerdo que cuando bajé las escaleras para irme a trabajar estábamos a menos 11 grados; yo lo veía moviendo la escoba y luego de un rato no lo ví más, todos preguntaban por él, y muchos decían: claro ya se fue por ahí, seguro que esta en el baño, nada más lejano de la realidad, aguzando la vista logré encontrarlo, en el estacionamiento nuevo, me comenzó a hervir la sangre, pero luego pensé quizá creo mal y el, al no saber mucho el idioma pues confundió las palabras y barría lo que no debía, pero aún así, salí del lugar y lo llamé, olvidé que llevaba un polo de manga corta, tenía tanta ira que era incapaz de sentir frío, el llegó luego de un rato y me pregunto que pasaba, y le respondí con una pregunta: ¿entendiste bién lo que te pidió el jefe?, el me explicó y no cabía duda, odiaba estar en lo cierto, odiaba que el tuviera que aceptarlo, y sobre todo odiaba que este tipo se aprovechara de un muchacho ilegal, no oculté mi rabia y todos lo vieron.
Pasaron unos días y se enfermó y la misma suerte corrí yo, afónica hasta la mudez, pero eso no importó, hay tantas cosas que he tenido la mala suerte de ver y experimentar en carne propia, que injusticias de ese tipo me ponen muy mal, y lo terrible de la situación es que muchos lo aceptan con resignación, sellando todo con un ¡¡-es lo que hay-!!.
Imagino que al día siguiente que me vaya todo seguirá igual, nadie dirá nada y la gran maquinaria de basura producirá toneladas al día, saboreando la carne humana, nuestra sangre, por que de nosotros se alimenta, y esto continuará hasta que alguién diga esta boca es mía y proteste, dijé muchas cosas sin miedo, sin esconder la cara, pero no tuvieron eco, recibí miradas cómplices, recibí miradas duras, pero no ha cambiado, me voy y no cambiará, pero aún tengo la toalla entre las manos y no pienso tirarla, me quedan muchos rounds.
Deja que detenga el tiempo
Deja que crea que puede ser
Deja que la noche brille
Aunque no hallan estrellas.
Deja que crea en un lugar nuevo
Donde poder soñar sea posible
Donde reir sin miedo.
Lejos de tanto dolor
Lejos de ese aroma a tinieblas
Lejos del monstruo de 8 cabezas
Lejos del espanto mortecino de la madrugada sin destino
Lejos de estos mis ojos que han visto tanto
Lejos de la memoria.
jueves, diciembre 06, 2007
martes, noviembre 13, 2007
Una noche más
Se viste como todas las noches, maquilla sus ojos, que muy a pesar de lo pensado solo llevan 19 años a cuestas, mucho color en los labios, el pelo alborotado, así les gusta, me lo dijo Juan.
Será agotador piensa, sábado por la noche, muchos clientes, todos indeseables; la noche es fría -6ºC, pero ella no puede ir muy cubierta, camino al club empieza a mentalizarse como cada noche, cada día es uno menos que paso lejos de mi hija, de mi familia y sonrie, dos añitos y tan lejos en tierras perdidas...
Juan en la puerta, siempre contabiliza la hora, mientras más mejor, menos le deberé. El lugar es recargado, luces de neón con variadas formas, humo de tabaco,olor a alcohol, suspiros ahogados por la música, un ligero sabor a sudor rancio en el aire.
Ya había clientes esperando, siempre los hay, y la noche recién empieza dijo.
Una serie de movimientos mecánicos, ella podía verse tumbada sobre la cama, con aquel hombre asqueroso encima, pero no sentía, había aprendido a disociar la mente del cuerpo, aunque un golpe podía sacarla del limbo, y esta fue la ocasión, uno muy fuerte en la boca del estómago deja menos marcas, esta no siente, es como un perro.
La puerta se cerró y alejó la risa burlona, así transcurrió la noche, el turno terminó y salió sin saber como, a un restaurante de carrretera, el de siempre, y sacando lo poco que le dió el chulo, me pidió un ron con cola y algo para picar, cruzamos las miradas y solo me devolvió un suspiro, muchos la miraban y comentaban, ella lo sabia, lo del plato desaparecía casi al mismo tiempo que los cigarrillos, parecían evaporarse en sus labios y no tuvo más remedio que comprar otra cajetilla, al cruzar la estancia rumbo a la máquina dispensadora la vieron unos clientes de la madrugada, aquella donde ellos pierden los nombres.
Ella va casi corriendo a su banco, pero no puede escapar, el gordo grasiento la aborda, macerado en agua ardiente, con la mirada un tanto perdida le pide que los acompañe, pero ella desiste, yo no puedo evitar la ira, nuevamente me siento espectadora en este inmundo teatro, ella responde con firmeza, mi turno terminó, el la coge del brazo, me muerdo los labios, sé que no es asunto mío y que seguro terminaría perdiendo, pero como ser humano me siento triste y atada, luego de un rato de insistencia y de recordarle su naturaleza, el la deja, ella tapa un poco su rostro y veo como las lágrimas caen sobre el plato, el rimel pegosteado se corre un poco, su mirada negra como la noche más oscura, deja notar el dolor de la humillación, no termina la comida, recoge los billetes arrugados que tenía sobre la barra, levanta la cara y me dice adiós.
La veo caminar pesadamente, arrastrando un poco los pies, fuera aclara, le toca dormir, callar los gritos en su cabeza, limpiar con jabón las heridas del alma, espera oír a su niña, cree poder verla sino fuera por esa luz tan fuerte que casi la ciega, es tan blanca; permanece inmóvil a pesar del ruido infernal del camión, ella casi puede verla, se dirige a mí piensa...
Será agotador piensa, sábado por la noche, muchos clientes, todos indeseables; la noche es fría -6ºC, pero ella no puede ir muy cubierta, camino al club empieza a mentalizarse como cada noche, cada día es uno menos que paso lejos de mi hija, de mi familia y sonrie, dos añitos y tan lejos en tierras perdidas...
Juan en la puerta, siempre contabiliza la hora, mientras más mejor, menos le deberé. El lugar es recargado, luces de neón con variadas formas, humo de tabaco,olor a alcohol, suspiros ahogados por la música, un ligero sabor a sudor rancio en el aire.
Ya había clientes esperando, siempre los hay, y la noche recién empieza dijo.
Una serie de movimientos mecánicos, ella podía verse tumbada sobre la cama, con aquel hombre asqueroso encima, pero no sentía, había aprendido a disociar la mente del cuerpo, aunque un golpe podía sacarla del limbo, y esta fue la ocasión, uno muy fuerte en la boca del estómago deja menos marcas, esta no siente, es como un perro.
La puerta se cerró y alejó la risa burlona, así transcurrió la noche, el turno terminó y salió sin saber como, a un restaurante de carrretera, el de siempre, y sacando lo poco que le dió el chulo, me pidió un ron con cola y algo para picar, cruzamos las miradas y solo me devolvió un suspiro, muchos la miraban y comentaban, ella lo sabia, lo del plato desaparecía casi al mismo tiempo que los cigarrillos, parecían evaporarse en sus labios y no tuvo más remedio que comprar otra cajetilla, al cruzar la estancia rumbo a la máquina dispensadora la vieron unos clientes de la madrugada, aquella donde ellos pierden los nombres.
Ella va casi corriendo a su banco, pero no puede escapar, el gordo grasiento la aborda, macerado en agua ardiente, con la mirada un tanto perdida le pide que los acompañe, pero ella desiste, yo no puedo evitar la ira, nuevamente me siento espectadora en este inmundo teatro, ella responde con firmeza, mi turno terminó, el la coge del brazo, me muerdo los labios, sé que no es asunto mío y que seguro terminaría perdiendo, pero como ser humano me siento triste y atada, luego de un rato de insistencia y de recordarle su naturaleza, el la deja, ella tapa un poco su rostro y veo como las lágrimas caen sobre el plato, el rimel pegosteado se corre un poco, su mirada negra como la noche más oscura, deja notar el dolor de la humillación, no termina la comida, recoge los billetes arrugados que tenía sobre la barra, levanta la cara y me dice adiós.
La veo caminar pesadamente, arrastrando un poco los pies, fuera aclara, le toca dormir, callar los gritos en su cabeza, limpiar con jabón las heridas del alma, espera oír a su niña, cree poder verla sino fuera por esa luz tan fuerte que casi la ciega, es tan blanca; permanece inmóvil a pesar del ruido infernal del camión, ella casi puede verla, se dirige a mí piensa...
martes, noviembre 06, 2007
....
viernes, noviembre 02, 2007
Según ella
La vez pasada conversaba con mi hermana, y no sé como llegamos al tema de las películas, yo soy cinéfila, adoro verlas, ella me comentaba que Nicolas Cage tiene siempre la misma expresión en su rostro en todas las pelas que ha visto, le comenté que living las vegas es muy buena, el hombre del tiempo no terminé de verla, ella me dijo no veas esa en la que el es un ángel es tonta, bueno al menos el final no me gusta agregó, le dije que me la cuente ya que no la he visto, y procedió...
Bueno Nicolas es un ángel, y se enamora de una chica, la clásica (yo me reía), y luego que el lucha para dejar de serlo, ella sale a la carretera y la atropella un camión, muere por supuesto, y no sé como porque me quedé dormida un rato, el otro se mete tolaca ( así como lo leen!!!! jajajaja) al mar y siente que es estar vivo, por que tu sabes que según esta pela, los ángeles no poseen sentimientos humanos, yo a estas alturas no podía dejar de reir, la imagen de Nicolas Cage en el mar y ella haciendo toda la mimica, me dió un ataque de risa, infalible, si deseo una buena crítica de cine, acudiré a mi hermana, la proxima que ella comente será Kill Bill!!!
Bueno Nicolas es un ángel, y se enamora de una chica, la clásica (yo me reía), y luego que el lucha para dejar de serlo, ella sale a la carretera y la atropella un camión, muere por supuesto, y no sé como porque me quedé dormida un rato, el otro se mete tolaca ( así como lo leen!!!! jajajaja) al mar y siente que es estar vivo, por que tu sabes que según esta pela, los ángeles no poseen sentimientos humanos, yo a estas alturas no podía dejar de reir, la imagen de Nicolas Cage en el mar y ella haciendo toda la mimica, me dió un ataque de risa, infalible, si deseo una buena crítica de cine, acudiré a mi hermana, la proxima que ella comente será Kill Bill!!!
domingo, octubre 14, 2007
...
Figuras se desdibujan bajo esta lluvia persistente, hoy apetece tumbarse a la cama y taparse hasta la cabeza, soñar...si se puede, por el momento no pido mucho más, solo soñar, esta tarde en que la lluvia desciende de mi nube personal, decolorando hasta las pesadillas y estas se presentan en blanco y negro, como una película antigua de Zombis, de esas que sabes que me gustan, caliente entre tus brazos, pero no hoy, hoy solo pido que llegues en un sueño.
domingo, septiembre 23, 2007
La llegada
Nerviosa y emocionada esperaba la salida de las maletas, la maldita cinta parace que se había empeñado en traer todos los equipajes menos los míos, no estaba sola esta vez, mi alegría era compartida por mi sobrina, ella esperaba impaciente mientras me decía creo que ya están fuera, se refería a mi esposo y a su papá, y las maletas dale con no salir, una hora y nada, por último en el colmo de los colmos se paró la cinta, se atascaron varios bolsos, y se tuvo que poner manos a la obra para arreglar la situación, ya eramos pocos, casi todos habían salido, al final a las 7 y 40 am, pude abrazar mis maletas, y salir, claro no sin antes pasar por la famosa luz, o rojo o verde, yo pedía q obviamente saliera verde, ya que no solo era yo, sino tener que cargar las maletas de la pequeña también, quién un poco más saltaba por entre la gente para reunirse con todos, con la luz de nuestro lado pasamos, adiós aeropuerto.
Fuera todo era un bullicio, compañías de taxis ofreciendo sus servicios, letreros con diferentes nombres, y ojos agudos, deseando ver a través del cristal, esperando encontrar a esa persona por la que tuvieron que esperar tantas horas y con este frío que cala, por fin entre toda la gente lo veo, toda la mala noche, la casi pérdida del avión en Barajas, la demora del equipaje, todo pasó, solo deseaba volver a abrazarlo, besarlo, decirle cuánto lo había extrañado, que las noches son largas y que a pesar del verano, sentí frío, el me elevaba sobre la gente o al menos eso sentía, todos desaparecieron por unos minutos, y luego de un beso, escuché de nuevo a la gente, la alegría y el calor de un pueblo que no olvida a los que se fueron.
Camino a casa, contába los por menores de la travesía y sí que lo fue, pero eso será en otro post jajaja, no podía dejar de mirarlo, esos ojos que me hechizaron la 1era vez que lo ví hace ya muchos años, y esa boca por la que me extravié tantas veces, veía por las ventanas del coche la ciudad, hoy lucía muy gris, pero yo estaba tan azul, tan verde, tan de colores, que era imposible opacarme, y él lucía igual que yo, ¡FELIZ!, mi lugar está entre tus brazos, pensé y lo besé.
Fuera todo era un bullicio, compañías de taxis ofreciendo sus servicios, letreros con diferentes nombres, y ojos agudos, deseando ver a través del cristal, esperando encontrar a esa persona por la que tuvieron que esperar tantas horas y con este frío que cala, por fin entre toda la gente lo veo, toda la mala noche, la casi pérdida del avión en Barajas, la demora del equipaje, todo pasó, solo deseaba volver a abrazarlo, besarlo, decirle cuánto lo había extrañado, que las noches son largas y que a pesar del verano, sentí frío, el me elevaba sobre la gente o al menos eso sentía, todos desaparecieron por unos minutos, y luego de un beso, escuché de nuevo a la gente, la alegría y el calor de un pueblo que no olvida a los que se fueron.
Camino a casa, contába los por menores de la travesía y sí que lo fue, pero eso será en otro post jajaja, no podía dejar de mirarlo, esos ojos que me hechizaron la 1era vez que lo ví hace ya muchos años, y esa boca por la que me extravié tantas veces, veía por las ventanas del coche la ciudad, hoy lucía muy gris, pero yo estaba tan azul, tan verde, tan de colores, que era imposible opacarme, y él lucía igual que yo, ¡FELIZ!, mi lugar está entre tus brazos, pensé y lo besé.
domingo, agosto 05, 2007
En primera plana
Con suavidad deslizaba sus dedos por su cuello, jugueteando con su cabello, mirándola con admiración, no entendía su expresión; ¿que deseas? le decía, pero un silencio frío le respondía, el comenzó a perder la paciencia, ¿porqué no podiá ser para él?, simplemente para él.
Podía leer sus ojos, miedo...¿tienes miedo de mí? le susurraba mientras la sostenía por los hombros, ella no podía evitar las lágrimas, con desesperación intentaba zafarse, pero él firme con las manos sin dejar escapar un suspiro; podía imaginar todo lo que sucedería después, huyendo del lugar tembloroso, delatante, acabando en un sucio hostal de mala muerte, emborrachándose, y al amanecer tomando algún raticida con lo que quede de alcohol, pasándo a formar parte de las feas estadísticas, convirtiéndose en titular de peridódico chicha, con su foto en primera plana a full color, se hablaría de él hasta en la radio, pero solo un lapso de tiempo, luego alguna vedette barata o un travestido, le quitaría portada, todo se olvida, se repetía.
Pero no tiene por que ser así, le dijo al cuerpo inerte, aún pareces sonreirme, la miró a los ojos, los capilares rotos delataban la lucha, y su suave cuello amoratado comenzába a tornarse frío, demasiado tiempo divagando, era hora de actuar, -que despeinado estoy- con un rápido movimiento de dedos todo volvió a su sitio, se puso la corbata, no sería difícil salir sin ser visto, aún la noche tiñe el cielo, y ella vive sola, solo hay fotos viejas por la pequeña habitación, en una sale ella del brazo de un señor, está adorna la diminuta mesa de noche, será su padre dice al aire, revisa su billetera, pequeñas fotos tamaño carné, también de otras épocas, papeles en un idioma que no termina de comprender, un pasaporte vencido, Enkia lindo y extraño nombre, alguna extranjera que se quedó enamorada de este gris lugar, muchas cartas sin abrir, deja todo en su lugar, nadie la extrañará está sola.
Un suave beso en la frente y se fue, salió tranquilo, ni un alma en la calle tal como lo había imaginado, caminó un buen rato intentando alejarse de la escena que pudiera involucrarlo, y un taxi se le cruzó, en esta ciudad siempre hay taxis, regateó el precio y subió.
Su madre lo esperaba despierta, se lo esperaba, jugó con muchas historias, pero al final la más simple y por ende la más creíble; me quedé hasta tarde en la oficina y luego salí a tomar algo, se hizo tarde y tomé un taxi, ve adormir mamá, yo haré lo mismo, le tocó los cabellos grises y la llevó del brazo al dormitorio, esperó a que se recostara sobre la cama, apagó la luz y le cerró la puerta.
Se sorprendía mucho de el mismo, de su frialdad para actuar y lo calculado que tenía todo, así como calculó el acercarse a ella, todos los días al salir del trabajo la veía se subía al mismo bus que ella y se bajaba unas calles más allá sin perderla de vista, la seguía hasta su casa y la observaba mientras abría la puerta, así se acercó, pidiéndole usar el teléfono, me han robado la cartera y el celular le decía con un tono de ligera angustia, es una ciudad muy insegura le respondía ella, mientras lo dejaba pasar, pero muy bonita a la vez, es muy complicado ¿sabes?, pero no la dejó continuar, así se inició su calvario.
El se acostó sobre su cama, luego de ponerse el pijama y con asombro sintió como le pesaban los párpados y los cerró.
El desayuno rápido, el bus repleto de gente, la oficina llena de papeles y sus inéptos compañeros de trabajo, otro día igual con el periódico debajo del brazo, se sentó y lo ojeó y nada lo mismo al día siguiente, una semana después hallaron el cuerpo de Enkia, las autoridades no tienen ni puñetera idea de quién fue, le dijo un chico de la oficina, la gringa estaba fuerte no?, el no le respondió, cerró el periódico y se puso con lo suyo, deberías hacer lo mismo Edgar ¡trabajar! , le respondió con una mirada de irritación y se fue.
Lentamente reabrió el diario, miró su foto y la acarició con dulzura, es una ciudad insegura dijo en voz baja y tiró el periódico a la basura.
A la semana siguiente un peluquero escandaloso anunciaba su cambio de sexo, ya nadie recordaba a Enkia, solo él, pero por poco tiempo, no tenemos memoria dijo sin darse cuenta y sonrió, el teclado volvió a sonar.
Podía leer sus ojos, miedo...¿tienes miedo de mí? le susurraba mientras la sostenía por los hombros, ella no podía evitar las lágrimas, con desesperación intentaba zafarse, pero él firme con las manos sin dejar escapar un suspiro; podía imaginar todo lo que sucedería después, huyendo del lugar tembloroso, delatante, acabando en un sucio hostal de mala muerte, emborrachándose, y al amanecer tomando algún raticida con lo que quede de alcohol, pasándo a formar parte de las feas estadísticas, convirtiéndose en titular de peridódico chicha, con su foto en primera plana a full color, se hablaría de él hasta en la radio, pero solo un lapso de tiempo, luego alguna vedette barata o un travestido, le quitaría portada, todo se olvida, se repetía.
Pero no tiene por que ser así, le dijo al cuerpo inerte, aún pareces sonreirme, la miró a los ojos, los capilares rotos delataban la lucha, y su suave cuello amoratado comenzába a tornarse frío, demasiado tiempo divagando, era hora de actuar, -que despeinado estoy- con un rápido movimiento de dedos todo volvió a su sitio, se puso la corbata, no sería difícil salir sin ser visto, aún la noche tiñe el cielo, y ella vive sola, solo hay fotos viejas por la pequeña habitación, en una sale ella del brazo de un señor, está adorna la diminuta mesa de noche, será su padre dice al aire, revisa su billetera, pequeñas fotos tamaño carné, también de otras épocas, papeles en un idioma que no termina de comprender, un pasaporte vencido, Enkia lindo y extraño nombre, alguna extranjera que se quedó enamorada de este gris lugar, muchas cartas sin abrir, deja todo en su lugar, nadie la extrañará está sola.
Un suave beso en la frente y se fue, salió tranquilo, ni un alma en la calle tal como lo había imaginado, caminó un buen rato intentando alejarse de la escena que pudiera involucrarlo, y un taxi se le cruzó, en esta ciudad siempre hay taxis, regateó el precio y subió.
Su madre lo esperaba despierta, se lo esperaba, jugó con muchas historias, pero al final la más simple y por ende la más creíble; me quedé hasta tarde en la oficina y luego salí a tomar algo, se hizo tarde y tomé un taxi, ve adormir mamá, yo haré lo mismo, le tocó los cabellos grises y la llevó del brazo al dormitorio, esperó a que se recostara sobre la cama, apagó la luz y le cerró la puerta.
Se sorprendía mucho de el mismo, de su frialdad para actuar y lo calculado que tenía todo, así como calculó el acercarse a ella, todos los días al salir del trabajo la veía se subía al mismo bus que ella y se bajaba unas calles más allá sin perderla de vista, la seguía hasta su casa y la observaba mientras abría la puerta, así se acercó, pidiéndole usar el teléfono, me han robado la cartera y el celular le decía con un tono de ligera angustia, es una ciudad muy insegura le respondía ella, mientras lo dejaba pasar, pero muy bonita a la vez, es muy complicado ¿sabes?, pero no la dejó continuar, así se inició su calvario.
El se acostó sobre su cama, luego de ponerse el pijama y con asombro sintió como le pesaban los párpados y los cerró.
El desayuno rápido, el bus repleto de gente, la oficina llena de papeles y sus inéptos compañeros de trabajo, otro día igual con el periódico debajo del brazo, se sentó y lo ojeó y nada lo mismo al día siguiente, una semana después hallaron el cuerpo de Enkia, las autoridades no tienen ni puñetera idea de quién fue, le dijo un chico de la oficina, la gringa estaba fuerte no?, el no le respondió, cerró el periódico y se puso con lo suyo, deberías hacer lo mismo Edgar ¡trabajar! , le respondió con una mirada de irritación y se fue.
Lentamente reabrió el diario, miró su foto y la acarició con dulzura, es una ciudad insegura dijo en voz baja y tiró el periódico a la basura.
A la semana siguiente un peluquero escandaloso anunciaba su cambio de sexo, ya nadie recordaba a Enkia, solo él, pero por poco tiempo, no tenemos memoria dijo sin darse cuenta y sonrió, el teclado volvió a sonar.
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