Hace dos horas que llegó, la mesa de siempre y la copa de cogñac.
Agarra el peridódico, pero esto no sirve, se prepara para su viaje diario a las tierras del pasado, los papeles flotan en el aire espeso de su cigarrillo, una a una las frases de este se escapan de la esclavitud y vuelan libres por su mente.
La copa luce abandonada en la esquina de la mesa y sus manos inmóviles.
Viudo hace mucho, olvidó para para que sirve la sobremesa, se responde en silencio preguntas que nadie sabe.
Permanece petrificado, cómo unido al asiento, no sabe que lo observo; las marcas en su piel forman surcos profundos, no sé su edad, sólo que es un anciano casi, y su voz inaudible, ¿farinigitis crónica?, ¿entubamiento de emergencia que le malogró las cuerdas vocales?, lo ignoro, quizá es su hábito de no hablar. Hacen suficiente ruido los pensamientos y las conversaciones q se agolpan sin orden, ensordecedoras lo hacen girar en todas direcciones, para saber si alguién más puede escuchar, pero ve con un poco de angustia que nadie nota su presencia, quizá me hago transparente pensó, pero descubre que otro señor le sonríe y lo saluda, amigo de antaño, el responde mecánicamente a la sonrisa, pero ya no lo recuerda, su rostro es un inmenso borrón en su memoria, cómo todo lo que lo rodea, la copa de cogñac, el servilletero, la mesa la música de la radio.
Sus pies se mueven y se da cuenta que debe regresar a lo real, cada vez es mas duro hacerlo, quizá uno de estos días ya no vuelva, la copa se quedará empolvada en un rincón y nadie lo recordará...yo sí.
miércoles, marzo 28, 2007
domingo, marzo 18, 2007
De todo
siempre es bueno cambiar por eso buscando encontré una de jarabe de palo que me gusta mucho.
Anuncian por la tele que el tiempo cambiará a partir de mañana, más frio y nieve en algunas zonas, ese es el motivo por el que toda la gente se enferma creo yo.
La vida esta llena de recuerdos y sin quererlos una canción o un olor nos lleva a ellos, nos envuelve la nube del ensueño, y caminamos por el pasillo largo de nuestra mente, explorando aquellos recuerdos, pasamos las puertas y uno a uno, empiezan a reproducirse cómo si de una película se tratase, es nuestra vida en pequeños fragmentos, sin sonido a veces, otras llenas de ruido, palabras voces a lo lejos, y la infaltable música, que es orquestada por nosotros mismos, me gusta perderme en mis recuerdos, viendo sus fotos, oliendo su perfume al salir de la ducha, y su risa al darse cuenta que sin poder evitarlo me quedé dormida viendo la tele, y lo descubro mirándome con esos bellos ojos.
Suena alice in chains, y las voces se hacen lejanas, el ruido insensante de la calle llena de gente es inaudible, abstraida en el espacio q he creado, solo interrumpido por el ruido de estas teclas al contacto con mis dedos, puse un poco la calefacción comprendo que no se equivocaban los del tiempo!
desearía poder quedarme en la cama mañana por la mañana y no ir a trabajar flojera quizá jajaja, bueno ya tuve mi fin de semana libre, así que es hora de producir un poco de ruido en esta maquinaria que es la sociedad, mañana a currar cómo le dicen aquí.
Anuncian por la tele que el tiempo cambiará a partir de mañana, más frio y nieve en algunas zonas, ese es el motivo por el que toda la gente se enferma creo yo.
La vida esta llena de recuerdos y sin quererlos una canción o un olor nos lleva a ellos, nos envuelve la nube del ensueño, y caminamos por el pasillo largo de nuestra mente, explorando aquellos recuerdos, pasamos las puertas y uno a uno, empiezan a reproducirse cómo si de una película se tratase, es nuestra vida en pequeños fragmentos, sin sonido a veces, otras llenas de ruido, palabras voces a lo lejos, y la infaltable música, que es orquestada por nosotros mismos, me gusta perderme en mis recuerdos, viendo sus fotos, oliendo su perfume al salir de la ducha, y su risa al darse cuenta que sin poder evitarlo me quedé dormida viendo la tele, y lo descubro mirándome con esos bellos ojos.
Suena alice in chains, y las voces se hacen lejanas, el ruido insensante de la calle llena de gente es inaudible, abstraida en el espacio q he creado, solo interrumpido por el ruido de estas teclas al contacto con mis dedos, puse un poco la calefacción comprendo que no se equivocaban los del tiempo!
desearía poder quedarme en la cama mañana por la mañana y no ir a trabajar flojera quizá jajaja, bueno ya tuve mi fin de semana libre, así que es hora de producir un poco de ruido en esta maquinaria que es la sociedad, mañana a currar cómo le dicen aquí.
viernes, marzo 09, 2007
Tardé!
Estuve intentando un buen rato colgar esta canción de moby, y al fin pude lograrlo, pucha q difícil esto del idioma html, pero bueno quizá ya estoy haciéndolo mejor o no?, disfruten la canción...
: )
Ayer te ví!!!, y tu voz se repite en mi mente, tu rostro sonriente, y yo me sentía en las nubes...Feliz, tan feliz, es difícil decir todo lo que sentí al verte, me dieron tantos deseos de abrazarte y la emoción se apoderaba de mi cuerpo, creía que el corazón se saldría de mi pecho, y más todavía al saber que sentiste lo mismo cuando me viste, falta muy poco para estar juntos, los días son solo una muestra de que el tiempo pasa y se acortan las distancias.
viernes, febrero 23, 2007
Mi Anillo de Poder
sábado, febrero 17, 2007
Amigo era su nombre.
Lo encontré un día de primavera hace ya muchos años, saliendo de lo que pude pensar era una gran fábrica de muebles, yo vestía aún los colores azules del colegio, me encontraba en los últimos años.
Él lucía bastante delgado y su mirada era muy triste, lleno de cicatrices recientes y tambien algunas ya maduradas por la edad y el sol inclemente, corría sin parar por las calles, a pesar de su contextura se le veía fuerte, se acerco en el desenfreno de las correteadera y casi choca contra mí, por un momento me sorprendió y me acerqué a mirarlo más de cerca, fijo sus ojos de miel en los míos y supe que se iría a casa conmigo.
Así fue mi hermana q salía también del cole, lo vió y él nos siguió, no vivíamos muy lejos, escabulléndonos de las miradas acusetas de los vecinos lo llevamos detrás de la casa, y con mucho cuidado nos acercamos, se le veía nervioso por el contacto, yo diría q no estaba acostumbrado a sentir una mano tibia sobre su cabeza, fue un instante y el desapareció cómo vino, corriendo; no intentamos detenerlo pues no deseábamos agobiarlo, el regresará me dije, solo, cuando lo desee.
Y ocurrió otra tarde luego del colegio, esta vez se acerco ligeramente más familiarizado, pero aún con miedo, nos acompañó y bebió del agua que le dimos, comió un poco y esta vez permaneció un rato más en el patio trasero de casa.
Al oir a mi padre q llegaba del trabajo para almorzar salío disparado, no se cruzaron pero fue por muy poco.
Mi hermana me miraba y yo sabía que era cómplice de la aventura.
Él se volvió visitante asiduo de la casa luego que mi padre regresaba al trabajo, tan inteligente , calculaba la hora y volvía para vernos, jugábamos un buen rato, le encantaba correr y al emocionarse ladraba.
Un día no regresó, pasaron un par de días y volvió escuálido, con una gran herida en la oreja, la tenía partida en dos de la punta hacia el centro y sangraba profusamente, no quería dejarse tocar, entendía el dolor que sufría, supuse que fue otro cómo el, detrás de un plato de comida, el instinto no se puede evitar, saqué mis utencilios, por que desde siempre que recuerdo me gustaba la veterinaria, y tenía muchas cosas en mi cuarto, teníamos dos pequeñitas y dos más grandes en casa, así que sabía lo que hacía.
Luego de dejarse a duras pensas curar, y con la oreja morada de la violeta de genciana, huyó a toda prisa. Volvió días después con la oreja cicatrizada y de mejor humor, lo esperábamos con un gran plato de comida por el cual pregunto mi padre, le respondí con un murmullo gutural, en el momento que me encerraba en el baño, se lo diría en algún momento, puesto que no pensaba dejarlo más tiempo vagar por ahí.
Nos acompañaba a todos los lugares con muy buen humor, hiciera frío o calor, no podíamos separarnos, sabíamos que cuando salieramos más lejos no lo podríamos llevar, así que a veces optábamos por dejarlo en casa, le explicábamos a mi papá que de lo contrario nos seguiría y no estaba bién que corriera detrás del carro, mi papá comprendió sin mayor explicación que lo queríamos y aunque decía continuamente que lo botaría de casa, sabíamos que no lo haría, el no podría hacerlo jamás.
Pasó un año, llegaron las vacaciones y decidmos bañarlo, por que la primera vez que lo intentamos al solo contacto del agua fría se hizo humo entre mis dedos, y aparecío metros más allá lejos del alcance de la manguera, desapareció varios días, pero incorregible cómo siempre regresó, decidí hacerlo en otra ocación, y el famosos día llego, preparé todo, antes que llegara: la toalla, el shampoo, el peine y la manguera camuflada detrás de una silla, nos vío sin hacer mayor alboroto, como si intuyera lo que estaba por pasar; y cogido por el centro de su cuerpo fue arrastrado a la limpieza, a la espuma abundante, a los chorros de agua y no lo sentí con muchas ganas de huir, intentámos que fuera rápido y eficáz, la toalla quitó el exceso de agua y lo soltamos.
Se volvió loco, supe en ese instante que ya tenía mi corazón, corría cómo desaforado con una alegría que sería difícil de describir con palabras, estaba completamente feliz, sus ojos luminosos podrían opacar al perro mejor acicalado del mundo, él disfruto de su baño de espuma, nos respondía siempre de la misma manera a las caricias, con una paz que se podía tocar con los dedos, pero aún se le notaba en la mirada ese aire de tristeza lejana, por quienes no lo quisieron, que fueron muchos.
Vivía con una familia que nunca le hizo caso, no supieron ver más allá de los ladridos y el movimiento compulsivo de su cola, y al mudarse con su fábrica de lejía, lo dejaron a los nuevos dueños, sin avisarles, ellos vieron una boca que alimentar, a pesar que les iba bién en el negocio, nunca hicieron nada por él, y lo dejaron a su suerte, fue por esos días que se encontró con nosotras, y todo cambió.
Una semana luego del fallecimiento de una de sus mejores amigas y nuestra también, Tisha, que fue atropellada por un carro al soltarse y cruzar la carretera, misteriosamente comenzó a apagarse.
Lentamente su alegría se transformó en un dolor invisible para los demás, sus ánimos y el amor profundo a las correteaderas se acabó, llamamos a un veterinario, quién al terminar de examinarlo concluyó que había sido envenenado con vidrios molidos, le sorprendió la entereza con la cual soportaba el dolor agudo que estos cortes le producían en su estómago y en los intestinos, parecía una escena irreal, nada puede hacerse sentenció, lo que queda es hacerlo dormir, así lo hicimos con el dolor inmenso de nuestros corazones, pero preferíamos devolverle un poquito de paz, luego de toda la que él ya nos había entregado sin pedir nada, se fue lentamente esfumando cómo la primera vez que intentamos bañarlo hasta hacerse una nube de colores, su mirada de miel perdida entre los critales, retornó y por un instante creí verlo sonreir.
Él lucía bastante delgado y su mirada era muy triste, lleno de cicatrices recientes y tambien algunas ya maduradas por la edad y el sol inclemente, corría sin parar por las calles, a pesar de su contextura se le veía fuerte, se acerco en el desenfreno de las correteadera y casi choca contra mí, por un momento me sorprendió y me acerqué a mirarlo más de cerca, fijo sus ojos de miel en los míos y supe que se iría a casa conmigo.
Así fue mi hermana q salía también del cole, lo vió y él nos siguió, no vivíamos muy lejos, escabulléndonos de las miradas acusetas de los vecinos lo llevamos detrás de la casa, y con mucho cuidado nos acercamos, se le veía nervioso por el contacto, yo diría q no estaba acostumbrado a sentir una mano tibia sobre su cabeza, fue un instante y el desapareció cómo vino, corriendo; no intentamos detenerlo pues no deseábamos agobiarlo, el regresará me dije, solo, cuando lo desee.
Y ocurrió otra tarde luego del colegio, esta vez se acerco ligeramente más familiarizado, pero aún con miedo, nos acompañó y bebió del agua que le dimos, comió un poco y esta vez permaneció un rato más en el patio trasero de casa.
Al oir a mi padre q llegaba del trabajo para almorzar salío disparado, no se cruzaron pero fue por muy poco.
Mi hermana me miraba y yo sabía que era cómplice de la aventura.
Él se volvió visitante asiduo de la casa luego que mi padre regresaba al trabajo, tan inteligente , calculaba la hora y volvía para vernos, jugábamos un buen rato, le encantaba correr y al emocionarse ladraba.
Un día no regresó, pasaron un par de días y volvió escuálido, con una gran herida en la oreja, la tenía partida en dos de la punta hacia el centro y sangraba profusamente, no quería dejarse tocar, entendía el dolor que sufría, supuse que fue otro cómo el, detrás de un plato de comida, el instinto no se puede evitar, saqué mis utencilios, por que desde siempre que recuerdo me gustaba la veterinaria, y tenía muchas cosas en mi cuarto, teníamos dos pequeñitas y dos más grandes en casa, así que sabía lo que hacía.
Luego de dejarse a duras pensas curar, y con la oreja morada de la violeta de genciana, huyó a toda prisa. Volvió días después con la oreja cicatrizada y de mejor humor, lo esperábamos con un gran plato de comida por el cual pregunto mi padre, le respondí con un murmullo gutural, en el momento que me encerraba en el baño, se lo diría en algún momento, puesto que no pensaba dejarlo más tiempo vagar por ahí.
Nos acompañaba a todos los lugares con muy buen humor, hiciera frío o calor, no podíamos separarnos, sabíamos que cuando salieramos más lejos no lo podríamos llevar, así que a veces optábamos por dejarlo en casa, le explicábamos a mi papá que de lo contrario nos seguiría y no estaba bién que corriera detrás del carro, mi papá comprendió sin mayor explicación que lo queríamos y aunque decía continuamente que lo botaría de casa, sabíamos que no lo haría, el no podría hacerlo jamás.
Pasó un año, llegaron las vacaciones y decidmos bañarlo, por que la primera vez que lo intentamos al solo contacto del agua fría se hizo humo entre mis dedos, y aparecío metros más allá lejos del alcance de la manguera, desapareció varios días, pero incorregible cómo siempre regresó, decidí hacerlo en otra ocación, y el famosos día llego, preparé todo, antes que llegara: la toalla, el shampoo, el peine y la manguera camuflada detrás de una silla, nos vío sin hacer mayor alboroto, como si intuyera lo que estaba por pasar; y cogido por el centro de su cuerpo fue arrastrado a la limpieza, a la espuma abundante, a los chorros de agua y no lo sentí con muchas ganas de huir, intentámos que fuera rápido y eficáz, la toalla quitó el exceso de agua y lo soltamos.
Se volvió loco, supe en ese instante que ya tenía mi corazón, corría cómo desaforado con una alegría que sería difícil de describir con palabras, estaba completamente feliz, sus ojos luminosos podrían opacar al perro mejor acicalado del mundo, él disfruto de su baño de espuma, nos respondía siempre de la misma manera a las caricias, con una paz que se podía tocar con los dedos, pero aún se le notaba en la mirada ese aire de tristeza lejana, por quienes no lo quisieron, que fueron muchos.
Vivía con una familia que nunca le hizo caso, no supieron ver más allá de los ladridos y el movimiento compulsivo de su cola, y al mudarse con su fábrica de lejía, lo dejaron a los nuevos dueños, sin avisarles, ellos vieron una boca que alimentar, a pesar que les iba bién en el negocio, nunca hicieron nada por él, y lo dejaron a su suerte, fue por esos días que se encontró con nosotras, y todo cambió.
Una semana luego del fallecimiento de una de sus mejores amigas y nuestra también, Tisha, que fue atropellada por un carro al soltarse y cruzar la carretera, misteriosamente comenzó a apagarse.
Lentamente su alegría se transformó en un dolor invisible para los demás, sus ánimos y el amor profundo a las correteaderas se acabó, llamamos a un veterinario, quién al terminar de examinarlo concluyó que había sido envenenado con vidrios molidos, le sorprendió la entereza con la cual soportaba el dolor agudo que estos cortes le producían en su estómago y en los intestinos, parecía una escena irreal, nada puede hacerse sentenció, lo que queda es hacerlo dormir, así lo hicimos con el dolor inmenso de nuestros corazones, pero preferíamos devolverle un poquito de paz, luego de toda la que él ya nos había entregado sin pedir nada, se fue lentamente esfumando cómo la primera vez que intentamos bañarlo hasta hacerse una nube de colores, su mirada de miel perdida entre los critales, retornó y por un instante creí verlo sonreir.
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